Trabajar una piel grasa no significa “quitarle la grasa” ni “matar el brillo”.
Significa entender cómo funciona, qué necesita de verdad y cómo acompañarla para lograr equilibrio sin dañar.
Si estás empezando en estética, este protocolo piel grasa va a ser tu herramienta base para trabajar la piel grasa desde un enfoque profesional, seguro y respetuoso con la biología cutánea.
Vamos paso a paso.
(QUÉ CONTIENE ESTE ARTÍCULO)
- Descripción de procedimiento para comprender el abordaje de pieles con alteraciones lipídicas y sus necesidades específicas.
- Vídeo paso a paso con la aplicación de tratamiento y TIPS para lograr los mejores resultados
- CHECK LIST descargable: Mini guía con errores comunes que debes evitar y paso a paso protocolo para que lo tengas siempre a mano.
Antes de empezar: entender la alteración que vamos a abordar
La piel grasa no es una piel sucia ni descuidada.
Es una piel con mayor actividad sebácea, y eso hace que tenga un brillo característico, poros más visibles y tendencia a la obstrucción.
Los lípidos sebáceos pueden ser también, una respuesta a una piel que necesita mayor hidratación, esa carencia provoca que la glándula sebácea genere más sebo para compensar la deficiencia. Lo que puede generar desestabilidad de la barrera cutánea, inconfortabilidad y mayor colonización de bacterias.
El error más común es tratar de “secarla” a base de compuestos que la piel no sea capaz de tolerar y puedan generar mayor desestabilidad.
Cuando haces eso, la piel responde produciendo todavía más sebo.
Por eso nuestro objetivo nunca es resecar: es regular y equilibrar.
Paso 1: Limpieza profunda, pero segura
La limpieza es la base de todo.
En piel grasa usa un gel suave o limpiador con los activos adecuados es la base, no todas las pieles grasas tienen las mismas condiciones.
Puede ser una piel «grasa» es decir que excreta muchos lípidos pero estar bien equilibrada en la barrera y por tanto tolerar bien limpiadores más astringentes; en otros casos donde la piel «grasa» tenga una condición más sensible debemos de evitar sustancias algoholicas o excesivamente abrasivas y buscar compuestos más botánicos y reguladores, las pieles acnéicas pueden requerir de compuestos limpiadores que incorporen una combinación de ácidos, zinc, etc…
Lo importante es evitar fórmulas que dejen tirante o con sensación de desconfort después de la higiene. Eso solo empeora la producción sebácea.
Haz movimientos suaves, insiste en las zonas centrofaciales y no tengas prisa: este paso prepara todo lo que viene después.
Paso 2: Exfoliación suave que no agreda
La exfoliación es clave, pero tiene que ser inteligente.
Opta por exfoliaciones enzimáticas o mecánicas muy finas. Evalúa la piel y su respuesta, si esta se enrojece evita continuar friccionando y deja que las enzimas rompan las uniones proteolíticas sin abrasión.
Las enzimas de papaya o piña funcionan fenomenal porque desprenden la célula muerta sin fricción ni irritación.
En el vídeo que acompaña este artículo te muestro un truco para lograr resultados sin irritación.Evita los ácidos fuertes si la piel está reactiva.
Paso 3: Extracciones, solo cuando toca
No todas las pieles grasas necesitan extracciones, y no todos los comedones deben salir.
Si las haces:
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ablanda antes la zona,
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trabaja con guantes y selecciona el mecanismo de extracción más cómodo para ti (sacacomedones, turuta de algodón, gasas..)
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y no insistas si ves inflamación.
Tu objetivo es limpiar, no dejar la piel enrojecida o traumatizada.
Mi truco: aplicar un ablandador y osmotizar con film para lograr mayor respuesta.
Paso 5: Evita riesgos, cauteriza
Cauterizar es fundamental en las higienes faciales.
Es el paso que evita posibles infecciones, y alteraciones bacterianas.
Puedes hacerlo mediante alta frecuencia o plasma de ozono.
Notarás la piel más calmada y lograrás una mayor predisposición de la piel para recibir los compuestos posteriores.
Paso 4: Mascarilla equilibrante reparadora y/o seborreguadora
Una buena mascarilla seborreguladora es un buena aliada.
Busca fórmulas con arcillas suaves, que contengan niacinamida, zinc, espirulina…piensa en los ingredientes que mejor encajan en la situación personal.
Ayudan a equilibrar las secreciones, mejora la retención e agua, calma tras las extracciones y deja la piel mate sin resecarla.
Déjala actuar unos 15–20 minutos.
Paso 5: Hidratación (sí, también en piel grasa)
La piel grasa necesita agua.
Si no la tiene, se deshidrata y como decía al inicio produce más sebo para compensar.
Usa hidratantes serum, gel o gel-crema, con activos como:
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ácido hialurónico
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Q10
- Colágeno
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aloe vera
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pantenol
Texturas ligeras, frescas y no comedogénicas.
Paso 6: crema final y Protección solar
La crema final puede ser el escudo necesario mientras la piel vuelve a su estabilidad. Recuerda que el equilibrio de la piel se debe en gran mediad al manto cutáneo (secreciones de lípidos, sudor y otros compuestos) la piel necesita unas cuatro horas para volver equilibrar estas secreciones. Mientras tanto puedes aplicar una crema que tenga acciones seborreguladoras, para las pieles que tienden a generar secreciones abundantes.
NO TE OLVIDES
El protector solar es obligatorio.
La piel grasa también se mancha, también se inflama y también envejece.
Es el último paso… pero el más importante, recuerda que acabamos de realizar una higiene intensa y necesita protección.
TIP QUE NO DEBES OLVIDAR no busques eliminar la grasa, busca equilibrar la piel
Cuando entiendes la biología de la piel, te das cuenta de que no se trata de “quitar”.
Se trata de acompañar a la piel a funcionar mejor, paso a paso y sin agresiones.
Y recuerda:
👉 Antes de aplicar este protocolo, haz siempre tu diagnóstico facial completo.
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